De vacaciones a Venezuela
Autor: Luisa Reyes.
Un Presidente intermitente es lo que nos ha dejado la enfermedad de Chávez y su decisión de ser tratado en la Habana, Cuba, país al cual ha realizado más de doce visitas desde que el pasado año se diera a conocer que padecía de cáncer. Sin embargo ante lo que parecía se una etapa superada su ausencia, su ausencia se ha intensificado en el último mes ante la recurrencia del tumor y el inicio del respectivo tratamiento con radioterapias que debido a la frecuencia de aplicación le obliga a pasar más tiempo en Cuba que en nuestro país, situación que resulta un tanto irresponsable no sólo con todos los venezolanos y con el cumplimiento de sus funciones como presidente, sino con él mismo y que ante tal cuadro clínico no debería someterse a tales presiones, que sin duda atentan contra lo indicado por los médicos e influyen en el correcto desarrollo de la enfermedad.
Ingeniosamente, y ante la cercanía de los comicios electorales, el Presidente batalla con la misma enfermedad que utiliza como arma. ¿Quién dijo que no podría hacer campaña? Simplemente las reglas de este juego en el que todo se vale han cambiado un poco y el panorama político venezolano registra una nueva modalidad que evidencia ser muy eficaz, pues si el tumor no ha dejado de crecer, la popularidad de Chávez tampoco, ya que se perfila como potencial ganador en las consultas realizadas por las cinco principales encuestadoras del país, mientras Radonski se muestra tímido alegando no querer caer en provocaciones, mientras está instaladísimo en el anonimato.
Pero no es sólo la campaña a distancia y uno mensajito a través de las redes sociales lo que mantiene a Chávez en la cima de las encuestas, pues sus ausencias están acompañadas de regresos triunfales, con sus respectivas alocuciones interminables cargadas de medidas incoherentes como el aumento de sueldos, que están lejos de influir significativamente en la economía debido a los altos índices de inflación, pero que como medida populista al fin, y como peor es nada, es bien recibida por los sectores más desfavorecidos de la población.
Esto por supuesto acompañado de un patético show mediático en el que mientras se muestra como un religioso fanático, alardea de su nueva fe y deja escapar una que otra lágrima como arma infalible, el drama a vendido y siempre venderá.
Tal como era de esperarse esta es ya guerra a muerte, en la sólo se perfilan dos posibilidades o Chávez gana y vuelve a ser presidente, o se convierte en Mártir y gana la muerte, Capriles ni está peleando porque a él no le gusta caer en provocaciones y a quien no le gusta pelear no puede considerársele un contrincante.
De esta manera se están cumpliendo los sueños de todos los venezolanos, y después se asombran cuando dicen que éste es el país más feliz del mundo: Chávez vence a su peor enemigo, que curiosamente es la oposición, no su enfermedad, sus simpatizantes mueren de hambre pero ni se enteran por estar gritando ¡que viva el comandante! Y los que querían que viviera pero en cuba tampoco se pueden quejar, porque allá vive y aquí solo viene a vacacionar. Sr. Presidente Bienvenido al país de las Maravillas, esta es su casa.
Luisa Reyes
Me encanta, mejor no lo pude haber dicho... Ironico! No sabia que Luisa escribia asi!! Wao tremendo articulo :D
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